Scott Weiland (1967-2015)

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Comparto este texto absolutamente personal que más que ser una reseña es la reacción inmediata a una triste noticia. Más que una opinión es una experiencia. Es mi pequeña oda personal a Scott Weiland. 

Uno de mis grandes amigos, David, me despertó esta mañana poniéndome un whatsapp que decía “Scott Weiland se murió”. En ese momento me vino a la cabeza la primera vez que escuché Stone Temple Pilots. Fue con el vídeo de Plush en MTV latino, era el año 1998 o 1999 en Caracas, tenía 14 o 15 años y siempre veía el programa del VJ chileno Alfredo, el Top 10 US o algo así. Quedé impresionada, para aquel entonces detestaba a Guns & Roses y escuchaba un montón Portishead, Static X, Powerman 5000, Incubus (cuando no eran famosillos y hacían funk), nada, que era una época maravillosa.

Le pedí a Miriam (mi madre) que me trajera unos discos de Stone Temple Pilots en un viaje que hizo a Miami. Los discos fueron Core y Tiny Music. Primero puse Core y recuerdo perfectamente COMO SI FUERA AYER escuchar “a Capella" I am smelling like the rose / that somebody gave me on my birthday deathbed / I am smelling like the rose that somebody gave me 'cause i'm dead & bloated… y cambió mi vida. Fue tan radical que Nirvana y Kurt Cobain me parecían una mierda. Stone Temple Pilots para mí era inigualable.

 
Especialmente Scott Weiland. Fue la primera vez que me enamoraba de un famoso en plan fanática loca porque nunca había sido de esas (aunque me gustaban los Backstreet Boys). Pero, ese registro de voz, ese estilo, esa delgadez, esa puesta en escena. Wow.

El disco de Core se quedó en la lámpara de compartimientos de CDs de mi casa, luego cuando me regalaron un coche pasó a mi estuche de CDs portátil, luego me robaron el coche y los discos, y el CD pasó a ser parte de un collage que hice con las portadas. Weiland se fue abriendo paso: en la playa, en el tráfico, en los despechos, a primera hora de la mañana, en las reuniones, en las fiestas, en nuevos despechos...

 
Y así fueron cayendo en mis manos sin orden cronológico: Purple, Nº 4, Shangri La-Dee-Da (que es mi preferido) y el de la manita con el signo de la Paz, que es homónimo.  

 

Por eso hoy es un día feísimo, algunos creímos que a pesar de su vida de excesos y de mucho malestar, de intentos fallidos, Weiland iba a seguir adelante. Nos engañó un poco haciéndonos creer que con Velvet Revolver volvía fuerte, ¡pero qué va! se portaba súper mal, era un desastre. Luego con los Wildabouts, bueno, como he dicho, un intento fallido.

 

 

Pienso que a estas alturas quien sabe, lo sabe, qué pereza me da repasar la vida musical de los Pilots. Eddie Veder y su voz de traga semen que se vayan preparando, Josh Homme que coja dato, Brandon Boyd y su cara bonita que ni se le ocurra sacar otro disco, porque lo que ahora necesito es un poco de silencio. Se fue ese charm, esos sombreritos, esos pasitos de baile, esa voz, esa forma de componer. Se fue uno de los grandes de verdad.

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